La imagen que circula con Margarita Guerra celebrando su llegada a la Gobernación del Magdalena no es solo una postal de victoria. Es la radiografía de un pacto.
Un acuerdo silencioso, pero estridente en sus consecuencias. Detrás de los abrazos y las sonrisas se asoman los rostros de clanes políticos que durante años han operado como maquinaria electoral, muchos de ellos provenientes de la derecha tradicional. ¿Y ahora celebran bajo la bandera del progresismo?
Lo que se presenta como triunfo del caicedismo es, en realidad, una constelación de alianzas que contradicen su discurso. Se pactó con estructuras que han saqueado municipios, que han convertido la política en negocio familiar, que han hecho de la pobreza una estrategia de control. ¿Dónde quedó la coherencia? ¿Dónde la dignidad del relato progresista?
Mientras tanto, quienes hemos defendido la Paz Política con transparencia —como Rafael Noya, Johana Osorio y Gloria Flórez— seguimos apostando por una transformación real, sin pactos oscuros ni alianzas con el pasado. No negociamos con la maquinaria. No disfrazamos el clientelismo con discursos de cambio.
Esta portada es más que una noticia: es una advertencia. Nadalanea debe despertar. Lo que se está alimentando es un engendro makiavélico, una versión 2.0 del uribismo, pero con una perversidad más sofisticada. Un progresismo que se camufla para perpetuar las mismas lógicas de poder.
No se trata de purismo político. Se trata de ética. De no traicionar a quienes creyeron en un cambio real. De no convertir la esperanza en herramienta de manipulación.
Pronunciamiento de la campaña
La Campaña En “El Magdalena Cabemos Todos” del candidato Rafael Noya agradece a las diversas expresiones de la ciudadanía su decidido, emotivo y valiente respaldo, que contra todo pronóstico, obtuvo 125 mil votos.
Esta significativa votación expresa el clamor de amplios sectores del Magdalena, quienes reclaman un cambio genuinamente progresista.
Los resultados electorales por municipios reflejan comportamientos atípicos en favor de la candidata Margarita Guerra, sobre todo por la alta concentración de la votación, entre 70 y 93% en Plato, El Banco, Pivijay, Tenerife, Zona Bananera, Chivolo y Sitionuevo.
Asimismo, de acuerdo con denuncias ciudadanas, se evidenció una presunta masiva compra de votos, acuerdos clientelistas de Caicedo con algunos alcaldes tradicionales y alta votación en zonas con importante presencia de estructuras herederas del paramilitarismo y la llamada “narcopolítica”.
A esto se suma la falta de garantías electorales por parte de la gobernadora encargada, militante de Fuerza Ciudadana, quien impulsó junto con varios miembros del gabinete, evidentes hechos de intervención indebida en política con el uso de recursos públicos, y que fueron puestos en conocimiento de las autoridades competentes.
Rafael Noya y los aliados del Pacto Histórico fuimos víctimas de una violenta estrategia antidemocrática de estigmatización por parte de Caicedo y su grupo, quienes no admiten que otros sectores del Progresismo participen en procesos electorales si no se subordinan a sus intereses personales.
La campaña de ‘Rafael Noya Gobernador’ tuvo el respaldo del progresismo representado en el Pacto Histórico, además de sectores del Partido Verde, Colombia Renaciente, ASI, Mira, liberales, líderes de Cambio Radical, sectores sociales, campesinos, poblaciones LGTBIQ+, pescadores, jóvenes, adultos mayores, académicos, juntas de acciones comunales, empresarios, indígenas y comunidades afrodescendientes.
La significativa votación por el progresismo y los aliados representan una expresión de respaldo democrático que acogió la propuesta de Paz Política, la cual busca impulsar un acuerdo territorial por una agenda de desarrollo común que unifique a los sectores sociales, políticos e institucionales, al tiempo que acompañe las reformas progresistas que impulsa el gobierno nacional del presidente Gustavo Petro.
Finalmente, el liderazgo del ex diputado Rafael Noya de la mano del Pacto Histórico Magdalena, el Colectivo Autonomía y Sin Permiso, sectores académicos y demás expresiones aliadas del progresismo, continuaremos las batallas democráticas en el Estado Social de Derecho por la superación de la pobreza y las inequidades en el Magdalena, la región y el País.