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La otra cara de la tragedia en el Tayrona: Turistas pagan seguro, pero ¿Quién los socorre cuando quedan en peligro en el mar?

La otra cara de la tragedia en el Tayrona: Turistas pagan seguro, pero ¿Quién los socorre cuando quedan en peligro en el mar?

La muerte de la turista española Noelia Maximino Beltrán, de 31 años, tras el naufragio de una embarcación cerca de Cabo San Juan, en el Parque Nacional Natural Tayrona, no solo deja una familia destrozada y una investigación abierta. También pone sobre la mesa una pregunta que hoy genera preocupación entre quienes visitan este atractivo turístico: ¿qué tan preparada está la zona para responder de manera inmediata cuando un turista queda en peligro en el mar?


 

La emergencia ocurrida esta semana dejó alrededor de 20 personas en el agua. De acuerdo con la información oficial, los pasajeros fueron finalmente auxiliados por pescadores de la zona, mientras la Capitanía de Puerto y la Armada activaron protocolos de atención y coordinación.


 

Pero precisamente ahí aparece la otra cara de esta tragedia.


 

Según denuncias que deberán ser verificadas por las autoridades, en algunos sectores del Tayrona los turistas estarían pagando por el transporte marítimo entre $50.000 y $70.000, dependiendo, según los denunciantes, de si utilizan o no chaleco salvavidas.


 

De confirmarse estas denuncias, la situación sería aún más preocupante en un destino turístico al que llegan miles de visitantes y donde la seguridad debería ser una prioridad.


 

Pero hay otra pregunta que estremece: ¿quién llega a salvar a un turista que queda a la deriva en medio del mar?


 

Denunciantes aseguran que, pese a que los visitantes pagan seguros y servicios asociados a su ingreso al Parque, no existiría en los sectores marítimos más alejados un organismo de socorro con presencia permanente y capacidad de reacción inmediata ante una emergencia de esta naturaleza.


 

Esta afirmación también deberá ser verificada y aclarada por las autoridades, pues oficialmente se informó que fueron activados protocolos de atención y que participaron la Armada, Guardacostas, Capitanía de Puerto y personal del parque. Sin embargo, en el momento crítico, fueron pescadores de la zona quienes encontraron y auxiliaron a los pasajeros que estaban en el agua. (Cadena SER⁠)


 

Y esa circunstancia abre un interrogante inevitable:


 

Si un turista paga para ingresar al Tayrona, paga un seguro y contrata un servicio de transporte marítimo, ¿por qué la primera respuesta ante una emergencia podría terminar dependiendo de la solidaridad de pescadores que se encuentren cerca?


 

La tragedia de Noelia no debería limitarse a determinar si hubo sobrecupo, si todos los pasajeros tenían chaleco salvavidas o cuáles eran las condiciones del mar. La investigación también debería servir para revisar qué protocolos existen para rescatar a una persona que cae al agua, cuánto tarda en llegar una unidad de socorro y quién tiene la responsabilidad de actuar de manera inmediata.


 

La propia autoridad marítima investiga las circunstancias del naufragio, mientras Parques Nacionales ha llamado a extremar las medidas de seguridad, incluyendo el uso permanente del chaleco salvavidas y el respeto de la capacidad autorizada de las embarcaciones.


 

Porque detrás de la belleza del Tayrona y de las miles de fotografías que atraen visitantes de todo el mundo, existe una realidad que hoy merece ser discutida:


 

¿Está realmente preparado el Parque Tayrona para salvar una vida cuando un turista queda en peligro en el mar?


 

La familia de la turista española merece respuestas. Pero también las merecen los miles de colombianos y extranjeros que cada año pagan por disfrutar de este paraíso natural confiando en que, si ocurre una emergencia, habrá alguien preparado para salvarlos.