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¿Golpe a la clase media? La propuesta de Abelardo De La Espriella de pagar por horas y en especie a los trabajadores

¿Golpe a la clase media? La propuesta de Abelardo De La Espriella de pagar por horas y en especie a los trabajadores

La polémica iniciativa del candidato presidencial es una amenaza directa a la estabilidad laboral y al poder adquisitivo de millones de trabajadores colombianos.


 

La propuesta laboral de Abelardo De La Espriella encendió las alarmas entre trabajadores, sindicatos y expertos en derecho laboral. Lo que su campaña presenta como una fórmula para generar empleo y dinamizar la economía, para la clase media  representa una peligrosa apuesta que podría abrir la puerta a la precarización del trabajo y al debilitamiento de conquistas laborales obtenidas durante décadas.


 

El centro de la controversia está en dos ideas que han provocado una fuerte reacción: la contratación por horas y la posibilidad de que una parte del salario sea entregada en especie. Para numerosos sectores, estas medidas no significan modernización ni generación de oportunidades, sino una reducción de la estabilidad económica de la clase media y de quienes dependen de un ingreso fijo para sostener a sus familias.


 

Con esta propuesta el trabajo por horas se convertiría en una herramienta para reemplazar empleos formales y de tiempo completo por esquemas más baratos para los empleadores, pero mucho más inciertos para los trabajadores. En lugar de garantizar ingresos estables, la propuesta podría empujar a miles de colombianos a depender de jornadas fragmentadas, con menores ingresos y mayores dificultades para acceder a créditos, vivienda o proyectos de largo plazo.


 

Aún más polémica resulta la idea de permitir pagos en especie.  Recibir parte del salario en bienes o servicios podría limitar la capacidad de los trabajadores para decidir libremente cómo administrar sus recursos. La preocupación es simple, pues las familias no pagan el arriendo, los servicios públicos o el transporte con productos entregados por una empresa, sino con dinero en efectivo.


 

Expertos también alertan que este tipo de mecanismos podría generar vacíos en el cálculo de prestaciones sociales, liquidaciones y otros derechos laborales, abriendo un terreno fértil para conflictos entre empleadores y empleados.


 

La propuesta llega además en un momento en que Colombia sigue enfrentando a la informalidad laboral. Para numerosos analistas, el desafío nacional no consiste en flexibilizar aún más el empleo, sino en fortalecer la formalización, mejorar los salarios y ampliar las garantías laborales para millones de trabajadores que hoy viven en condiciones de vulnerabilidad.


 

Mientras De La Espriella insiste en que sus planteamientos buscan aumentar la competitividad empresarial, sus críticos sostienen que el verdadero costo recaería sobre los trabajadores y la clase media, que verían reducida su estabilidad económica en beneficio de una mayor flexibilidad para las empresas.


 

La controversia ya se convirtió en uno de los debates más intensos de la campaña presidencial. Para muchos sectores, la pregunta ya no es si la propuesta generará empleo, sino cuántos derechos laborales podría poner en riesgo en el camino.


 

Lo que para el candidato representa una reforma de modernización, para miles de trabajadores podría traducirse en salarios más inciertos, menos estabilidad y una creciente dificultad para sostener la economía familiar. Por eso, cada vez más voces advierten que detrás del discurso de flexibilización laboral podría esconderse un duro golpe contra la clase media colombiana, en donde la propuesta es una amenaza potencial a la estabilidad laboral,