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SAE convierte patrimonio del narcotráfico en oportunidad educativa: Amelia Pérez y José Beltrán Escobar entregan residencia para más de 300 estudiantes

SAE convierte patrimonio del narcotráfico en oportunidad educativa: Amelia Pérez y José Beltrán Escobar entregan residencia para más de 300 estudiantes

Un inmueble que perteneció a los hermanos Rodríguez Orejuela fue transformado en un hogar universitario para jóvenes de la región


 

Lo que alguna vez representó uno de los símbolos del poder económico del narcotráfico en Colombia hoy tiene un nuevo propósito: convertirse en un espacio para la educación, la inclusión y la construcción de futuro.


 

La Sociedad de Activos Especiales (SAE) formalizó la entrega definitiva de un inmueble que perteneció a los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, antiguos integrantes del extinto Cartel de Cali, para que funcione como la Residencia Estudiantil Laboratorio de Paz, administrada por la Fundación Negro Soy Feliz.


 

La transformación de este bien, avaluado en cerca de $2.000 millones, fue liderada por la directora general de la SAE, Amelia Pérez, y contó con el acompañamiento del director territorial Sur de la entidad, el  profesional samario José Beltrán Escobar, quienes destacaron la importancia de convertir activos recuperados de estructuras criminales en herramientas para la educación, la inclusión y el desarrollo social.


 

El acto también contó con la participación del director de la Policía Nacional, general William Rincón, en una jornada que simboliza el cambio de destino de un inmueble que pasó de estar asociado a la ilegalidad a convertirse en un escenario de oportunidades para la juventud.


 

De una mansión ligada al narcotráfico a un hogar para estudiantes


 

La antigua propiedad ahora abre sus puertas para beneficiar a más de 300 jóvenes, quienes encontrarán allí un espacio de alojamiento, acompañamiento y formación mientras avanzan en sus procesos académicos.


 

La directora de la SAE, Amelia Pérez, resaltó que los bienes recuperados por el Estado deben cumplir una función social y convertirse en instrumentos que aporten a la educación, la inclusión y la transformación de los territorios.


 

Por su parte, José Beltrán Escobar, director territorial Sur de la SAE, destacó el impacto de esta estrategia institucional, que permite que bienes vinculados en el pasado a economías ilegales sean destinados a fortalecer las oportunidades de las nuevas generaciones.


 

La entrega de esta residencia estudiantil representa la resignificación de un inmueble que durante años estuvo relacionado con una de las organizaciones criminales más poderosas del país.


 

Hoy, este espacio inicia una nueva etapa como un lugar destinado al aprendizaje, la formación profesional y la construcción de proyectos de vida.


 

La SAE reafirmó su propósito de transformar los activos recuperados para que pasen de ser símbolos del delito a convertirse en herramientas de beneficio colectivo.


 

Donde antes hubo recursos de la ilegalidad, hoy se construyen caminos de educación, esperanza y futuro para los jóvenes de Colombia.