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La encrucijada del barrio La Paz: violencia, crimen y sangre por lucha del territorio criminal

La encrucijada del barrio La Paz: violencia, crimen y sangre por lucha del territorio criminal

Lo que pasa en un barrio La Paz no es un hecho desconocido ni mucho menos extraño. Es un sector popular, ubicado prácticamente en zona rural de la capital del Magdalena que durante años ha sufrido los vejámenes de la violencia debido a la lucha que libran por el territorio las bandas criminales, traduciéndose finalmente en sangre y muerte.


 

Precisamente, ese barrio fue en menos de 48 horas fue escenario y protagonista de la estridencia de las balas que acabaron con la vida de dos hombres.


 

Una de las víctimas fue identificada como Jhon de Jesús, cuyo cuerpo quedó sobre el piso ante la mirada atónita de los curiosos que cerca de su cadáver empezaron a hacer conjeturas sobre las posibles causas del crimen.


 

“Ese era el que le hacía los mandados a esos tipos y mira cómo terminó”, se indicó en la escena del crimen.


 

‘Jhonsito’, como era conocido entre sus familiares y amigos, hizo parte de las filas castrenses del Ejército Nacional, donde permaneció cerca de dos años, prestando su servicio a la institución, según fuentes de entero crédito.


 

La otra víctima: de acuerdo con la información entregada por la Policía, Robin —asesinado a bala la mañana de este jueves en la Invasión Altos del Mar, sector de La Paz— se desempeñaba como mototaxista, con cuyo oficio laboral solventaba los gastos de su familia. Además, dedicaba sus tiempos libres al fútbol.


 

Lo ocurrido encendió nuevamente las alarmas entre los habitantes, quienes aseguran que el barrio La Paz continúa atrapado en un círculo de violencia que parece no tener fin. Señalan que las bandas criminales que se disputan el control de la zona tienen presencia permanente y que, pese a los operativos, el dominio territorial cambia de manos con sangre, intimidación y silencios obligados.

 

En ese panorama, la esperanza de recuperar la tranquilidad se vuelve cada día más lejana. Los residentes temen que la lucha criminal siga recrudeciéndose y dejando más víctimas, pues difícilmente se podrá frenar la guerra por el control del territorio. Mientras ese pulso ilegal persista, el barrio La Paz seguirá sumido en el terror, con la muerte rondando sus calles como un visitante frecuente.