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Santa Marta, destino truncado: dos académicos extranjeros que llegaron a enseñar y terminaron en la calle

Santa Marta, destino truncado: dos académicos extranjeros que llegaron a enseñar y terminaron en la calle

Ninguno llegó pidiendo limosna. Ambos aterrizaron en Santa Marta con hojas de vida sólidas, experiencia internacional y la convicción de comenzar una nueva etapa profesional en Colombia. El mar, el clima y la promesa de oportunidades académicas fueron el gancho. Sin embargo, para el científico estadounidense David Brian Reynold y el profesor español Francisco José De la Hoz Rodríguez, el final fue muy distinto al soñado.


 

David Brian Reynold, investigador y docente en ciencias naturales y biomédicas en Estados Unidos, llegó a la capital del Magdalena tras recibir una invitación laboral para vincularse a una universidad. Soltero y con deseos de cambio, empacó su vida y viajó confiando en una oportunidad que, según sus allegados, nunca se concretó.


 

Hoy, la realidad de David contrasta de manera dramática con su pasado académico. Duerme en espacios públicos y deambula por el sector de El Rodadero. Su aspecto es irreconocible y su estado mental es inestable. Comerciantes y vecinos aseguran que no es una persona agresiva y que suele recibir comida y conversación de la comunidad.


 

“Es buena persona. Cuando está drogado se pierde, pero no se mete con nadie. Aún se puede rescatar”, afirma Ángela Rivas, comerciante del sector.


 

Familiares y su expareja, Julieth, aseguran haber acudido a Migración Colombia, la Policía Nacional y otras entidades en busca de ayuda. “Nos cansamos de tocar puertas y todas se cerraron”, resume.


 

Un antecedente que ya había ocurrido


 

Según el medio Entérate en Línea, El caso de David no es aislado. Santa Marta ya había sido escenario de una historia similar. En 2018, el académico español Francisco José De la Hoz Rodríguez, con doctorados y trayectoria universitaria, llegó desde España tras ser contratado para dictar clases en la Universidad del Magdalena. Dos años después, su vida dio un giro abrupto.


 

En 2020, De la Hoz sufrió un brote psicótico, perdió su empleo y terminó en situación de calle. Durante meses fue visto durmiendo en espacios públicos, dependiendo de ayudas ocasionales y sin una respuesta efectiva de las instituciones. A diferencia del caso de Reynold, no hubo consumo de drogas, pero sí una combinación de problemas de salud mental, visado y contratación que nunca se resolvieron a tiempo.


 

En 2025, el profesor español reapareció públicamente para denunciar señalamientos injustos y la falta de acompañamiento institucional. Con el apoyo de amigos y decisiones judiciales, logró estabilizar su situación, salir de la calle y demostrar que las acusaciones en su contra eran infundadas, obteniendo retractaciones públicas.


 

Un llamado que persiste


 

Dos historias distintas, un mismo escenario y un patrón que se repite: profesionales extranjeros que llegaron a Santa Marta con la intención de aportar desde la academia y terminaron enfrentando el abandono, la burocracia y la falta de respuestas oportunas. Casos que hoy vuelven a encender el debate sobre la responsabilidad institucional, la atención a la salud mental y la protección de quienes migran confiando en oportunidades que, en algunos casos, nunca llegan.