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Relato, narrativa y conversación publica: El reto de hoy

Relato, narrativa y conversación publica: El reto de hoy

Gobernar hoy en día no es tarea fácil, existe tres elementos de la comunicación política que, si no se combinan bien, pueden llevar al fracaso cualquier modelo de gestión.


 

El auge de los prosumidores, influencers y creadores de contenido ha permitido administrar relatos, construir narrativas y contaminar la conversación publica a favor o en contra de un gobernante.


 

No es suficiente lo que se dice a través de un comunicado, boletín de prensa o una pieza audiovisual bien editada o musicalizada, sino está conectado desde su conceptualización a elementos, objetivos claros y validadores.


 

Recientemente una encuesta publicada por la empresa TORO, reveló el ranking de los gobernantes de ciudades capitales de la región caribe con relación a la aprobación y desaprobación en los ambientes digitales , llama la atención que quien lidera no es Alejandro Char sino Hugo Kerguelen de Monteria y lo sigue Dumek Turbay de Cartagena,  esto significa que Alex Char, siendo uno de los pioneros en Colombia en dominar el relato y la narrativa institucional está perdiendo espacios en la conversación publica, pues el protagonismo de Barranquilla en algunos escenarios políticos nacionales, lo ha puesto en objetivo de algunas campañas de descredito y ataques, mientras que Dumek y Kerguelen han adaptado su relato a las narrativas de influenciadores y creadores de contenidos que le hablan a nuevas audiencias, logrando una escala positiva en la conversación pública. (Ver imagen 1)


 

En el quinto lugar de ese ranking está el alcalde de Santa Marta Carlos Pinedo Cuello, que llegó a la alcaldía basado en un relato de construir una historia distinta a la que la ciudad vivió en los últimos años bajo los gobiernos de Fuerza Ciudadana, que ha decir verdad, fueron exitosos por el dominio y posicionamiento de la narrativa y la conversación pública con todo y lo pésima de su gestión.


 

Según ese ranking, Pinedo tiene un 52% de desaprobación en lo digital y un 42% de aprobación, a pesar de que tiene una narrativa cargada de obras entregadas y en ejecución, gestiones como la EBAR NORTE que rompió el mito de la inalcanzable solución definitiva al problema de rebosamiento de aguas residuales, kilómetros lineales de pavimento en sectores a los que nunca había llegado la inversión pública, intervención en barrios con mejoramiento de viviendas saneamiento básico, infraestructura educativa y social, inversión histórica en la malla vía y una tijera bien afilada para  cortar  cinta en distintos ámbitos hasta tres veces por semana, la conversación publica hoy dice que pinedo no ha hecho nada, o que todo lo que hace se lo dejaron los anteriores, cualquiera con un celular dice una tontería sin fundamento ni recato jurídico, con tal de echarle sal al agua de panea y la gente le come el cuento. (VER IMÁGENES SIGUENTES)


 

En la primera semana de gobierno después de la tragedia del terremoto en el suroccidente del país, el gobierno de Abelardo de la Espriella, afrontó su primer conato de crisis de comunicaciones, las repentinas vacaciones del ministro de vivienda, expuestas por un creador de contenido en X,  la entrega de balones en Buenaventura, criticada en un video por un creador de contenido, ocuparon la narrativa de medios de comunicación y las redes sociales, dando la idea de que eso era lo que estaban haciendo por las víctimas del terremoto, desdibujando la asistencia inmediata y las toneladas de ayudas gestionadas y en proceso de entrega, sin embargo identificaron rápido, el propio presidente salió a controlar la conversación publica desde la comunicación institucional, en una alocución en televisión nacional, agarrando el toro por los cachos le dio un vuelco a la comunicación y hoy nadie duda de la efectivad en la acción del gobierno después de la tragedia.


 

Los enemigos de Santa Marta están felices porque cualquiera por hacerse famoso le desdibuja la gestión al alcalde y eso no les cuesta un peso o quizás unos pocos pesos, pero hay elementos suficientes en el relato y la narrativa de gobierno, para asumir el reto de controlar y dominar la conversación publica, pensando ya en la heredad del poder, que será harina de otro costal.