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Patricia Caicedo: el caballo de Troya de Fuerza Ciudadana, para destruir al Pacto Histórico en el Magdalena

Patricia Caicedo: el caballo de Troya de Fuerza Ciudadana, para destruir al Pacto Histórico en el Magdalena

Una reunión encendió las alarmas en el Magdalena, en donde sectores del Pacto cuestionan un acercamiento evidente con el caicedismo y advierten que una cosa es la unidad progresista y otra muy distinta entregar la autonomía política a Fuerza Ciudadana.


 

Se prendieron las alarmas dentro del Pacto Histórico en el Magdalena. Una reunión política realizada este sábado en Bavaria Center habría puesto sobre la mesa un escenario que para varios sectores resulta sencillamente inaceptable: que la estructura política del Pacto termine girando alrededor de Fuerza Ciudadana y del caicedismo.


 

Las versiones conocidas sobre el encuentro señalan la participación o vinculación de dirigentes como Patricia Caicedo, Kevin Gómez, Gabriel Becerra, Efraín Mojica, Naylea Barros y Rafael Martínez, además del exgobernador Carlos Caicedo.


 

Después de años de diferencias políticas, disputas por el liderazgo y profundas tensiones dentro del progresismo del Magdalena, ahora aparece la posibilidad de un acercamiento que algunos interpretan como un intento de meter a Fuerza Ciudadana por la puerta grande del Pacto Histórico.


 

Y aquí surgen  una pregunta: ¿Unidad progresista o entrega política?


 

Porque una cosa es construir acuerdos entre sectores democráticos y progresistas y otra completamente distinta es pretender que el Pacto Histórico termine convertido en una extensión electoral de Fuerza Ciudadana.


 

Y, es que el malestar crece porque el Pacto Histórico no nació para ser una franquicia de ningún caudillo regional, ni para funcionar como vehículo electoral de una estructura política particular.


 

Mucho menos para que, bajo el disfraz de la “unidad”, unos cuantos pretendan decidir por miles de militantes y simpatizantes que han construido el proyecto progresista en el Magdalena.


 

La eventual aproximación con Fuerza Ciudadana plantea una disputa de fondo: ¿el Pacto tendrá voz propia o tendrá que pedir permiso para tomar decisiones?


 

Ese es el verdadero problema. Porque si el objetivo es construir una gran convergencia progresista, bienvenida sea. Pero si lo que se pretende es que el Pacto ponga la estructura, los votos y las candidaturas mientras otros ponen las condiciones, entonces no estaríamos hablando de unidad. Estaríamos hablando de una absorción política.


 

Por su parte Fuerza Ciudadana tiene una estructura política propia y una larga trayectoria de disputas por el poder territorial en Santa Marta y el Magdalena.


 

Por eso, cualquier movimiento que busque aumentar su influencia dentro del Pacto necesariamente genera sospechas entre quienes defienden la autonomía del proyecto.


 

El Pacto no puede convertirse en una mesa donde unos pocos negocien el futuro político de todo un departamento.


 

La eventual alianza puede ser presentada como una estrategia de unidad. Pero las bases también tienen memoria y saben que detrás de las fotografías, las reuniones y los discursos de convergencia existen intereses electorales, candidaturas y una disputa feroz por el control político del Magdalena.


 

Por eso, la discusión ya no debería esconderse detrás de reuniones privadas ni de discursos diplomáticos.


 

El Pacto Histórico debe decirle al Magdalena si conserva su autonomía o si alguien ya decidió entregarle las llaves a Fuerza Ciudadana.


 

Porque si pretenden convertir al Pacto en una franquicia del caicedismo, habrá que decirlo sin maquillaje: El Pacto no es propiedad de Fuerza Ciudadana. El Pacto no tiene dueño y el Magdalena tampoco.