Loading...

CLOSE

Otro que vende humo con precariedad: alcalde de Ciénaga ‘Becho’ Fernández entrega zinc mientras la vivienda digna sigue en deuda

Otro que vende humo con precariedad: alcalde de Ciénaga ‘Becho’ Fernández entrega zinc mientras la vivienda digna sigue en deuda

La polémica estalló en Ciénaga tras la circulación de un video que deja mal parado al gobierno del alcalde Luis Fernández Quinto, conocido como “Becho”. En las imágenes, lo que se presenta como una “ayuda social” por parte de la administración municipal termina siendo, para muchos ciudadanos, una muestra más de improvisación: la entrega de un techo de zinc en lugar de una solución real de vivienda.


 

Bajo el lema “Ciénaga ➕ Más Social”, la administración ha intentado posicionar estas intervenciones como avances en calidad de vida. Sin embargo, el efecto ha sido contrario. Las críticas no se hicieron esperar y en redes sociales la indignación ha sido contundente.


 

Tremenda calor que hace para regalarle un poco de zinc, en vez de darle una vivienda digna… puros pañitos de agua tibia”, comentó un usuario. Otros fueron más allá, cuestionando la priorización del gasto público: “Se gastan miles de millones en fiestas, pero no son capaces de entregar una casa de verdad”.


 

Y es que el debate ya no gira solo en torno a una ayuda puntual, sino a lo que muchos consideran una preocupante ausencia de políticas públicas de vivienda estructurales. La escena del zinc se ha convertido en símbolo de una administración que, según sus críticos, maquilla la pobreza en lugar de combatirla.


 

Surgen entonces preguntas inevitables:

¿Dónde están los proyectos de vivienda digna prometidos?

¿Cuántas casas ha entregado realmente este gobierno?

¿Es esta la apuesta social de una administración que habla de transformación?


 

Para líderes comunitarios y ciudadanos, el problema no es ayudar, sino cómo se ayuda. Porque mientras unas láminas de zinc pueden mitigar temporalmente una necesidad, no resuelven el fondo del problema: familias enteras viviendo en condiciones indignas, esperando algo más que soluciones a medias.


 

En medio de la controversia, la imagen que queda es la de un gobierno que intenta mostrar gestión con acciones que muchos califican de superficiales. Y en política, cuando la percepción pesa más que el discurso, el costo suele ser alto.


 

La discusión sigue abierta, pero en las calles y en redes ya hay una narrativa clara: para muchos cienagueros, esto no es política social… es simplemente vender humo.