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“La academia del voto amarrado”: Felipillo y su sobrino Pillito montan la cátedra clandestina de politiquería en Barrancavieja

“La academia del voto amarrado”: Felipillo y su sobrino Pillito montan la cátedra clandestina de politiquería en Barrancavieja


Por: Redacción política 

En Barrancavieja, donde la democracia suele cotizarse como si fuera pescado del día, ha surgido una nueva “institución educativa”: la Cátedra del Voto Amarrado, liderada —en esta sátira mordaz— por Felipillo, un autoproclamado “profesor de democracia de bolsillo”, presentado como primo del siempre mediático senador JP Hernández. Según esta caricatura social, Felipillo estaría “formando” a su joven sobrino Pillito, quien aspira —también en el universo satírico— a ingresar al llamado “Pacto de los tramposos”, una burla directa al juego político local.


 

En esta puesta en escena, Felipillo enseña a su pupilo la supuesta “ciencia ancestral” de la politiquería barrial. Según el relato, el método incluye visitar casas empobrecidas, preguntar cuántos “votantes libres” quedan sin cédula empeñada y proceder a ofrecerles un precio por cabeza. “Doscientos mil por voto”, declama el “maestro”, como si diera una clase magistral. El libreto satírico continúa con un anticipo para asegurar el “negocio” y la entrega de documentos, mientras que un tal “Edwin, ministro de cuentas eléctricas y paneles solares”, aparece como el encargado de “aforar” el inventario electoral, como quien revisa inscripciones en un curso nocturno.


 

La escena culmina con la frase que sintetiza el veneno de esta crónica: “Entre más pobre la familia, más seguro el negocio”. Una bofetada directa al descaro con que —según esta sátira— se manipula la necesidad de los ciudadanos para comercializar su participación democrática.


 

Aunque este relato es enteramente ficcional y satírico, retrata con ironía feroz las prácticas que muchos habitantes denuncian desde hace años: el tráfico de votos, la miseria convertida en herramienta electoral y personajes que, desde las sombras o desde los escenarios mediáticos, alimentan la cultura política más tóxica del país.


 

En Barrancavieja, al parecer, hasta la corrupción tiene aula, profesor… y aspirantes a graduarse con honores.