Loading...

CLOSE

De futbolista a “espía”: el colombiano de 22 años que está a punto de ser extraditado por supuesto terrorismo en Ucrania

De futbolista a “espía”: el colombiano de 22 años que está a punto de ser extraditado por supuesto terrorismo en Ucrania

Lo que para Gonzalo de Jesús Ramos Santos era un intento desesperado por rehacer su vida en Europa, hoy lo tiene recluido en la cárcel La Picota, señalado de terrorismo y espionaje internacional. Con apenas 22 años, el joven oriundo de Soledad, Atlántico, enfrenta un proceso que podría terminar con su extradición a Lituania, un país que lo acusa de recolectar información sensible sobre una empresa fabricante de drones para Ucrania.


 

Desde San Petersburgo, su madre, Cielo Santos Amaya, libra una batalla a distancia contra una acusación que considera absurda y devastadora. “Mi hijo no es ningún espía. No hizo inteligencia, no pertenece a ningún grupo, no sabe nada de eso”, dice con la voz rota por el miedo y la impotencia.


 

Gonzalo fue capturado en Barranquilla tras una circular roja de Interpol. Según las autoridades lituanas, habría viajado desde Rusia en septiembre de 2024 con fines de espionaje. Sin embargo, su familia sostiene que el viaje tenía una motivación completamente distinta: huir del servicio militar obligatorio en Rusia y llegar a España junto a su novia ucraniana.


 

Ese plan, asegura su madre, se truncó en Bulgaria, donde fue retenido durante varios días, interrogado y sometido a una revisión exhaustiva de su teléfono. “No encontraron nada. Solo cosas normales: conversaciones con su novia, videos de fútbol y búsquedas comunes. Entonces, ¿de dónde sale esta acusación?”, cuestiona.


 

Para Cielo, el expediente internacional desconoce por completo la historia de su hijo: Testigo de Jehová, disciplinado, alejado de vicios, futbolista desde los nueve años y participante en torneos aficionados en países como Finlandia, Rusia y Lituania. “Era un muchacho dedicado, estudioso, trabajador. Mi apoyo. Aquí no tenía malas compañías”, insiste.


 

Hoy, mientras la justicia internacional decide su destino, Gonzalo permanece tras las rejas en Colombia, convertido —según su madre— en víctima de un error que podría marcar su vida para siempre. Una historia donde, más allá de los cargos, queda la pregunta que aún nadie responde: ¿cómo un joven futbolista terminó acusado de espionaje internacional?