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De defender a Alex Saab a quedar al frente de sus bienes: la polémica que sacude a la SAE

De defender a Alex Saab a quedar al frente de sus bienes: la polémica que sacude a la SAE

La llegada de Diana Patricia Bravo Vélez a la presidencia de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) abrió un nuevo debate político y jurídico en Colombia: la funcionaria, quien hasta julio de 2026 estuvo vinculada como socia de la firma De la Espriella Lawyers, participó durante su ejercicio profesional en asuntos relacionados con los intereses de Alex Saab y ahora está al frente de la entidad encargada de administrar los bienes sometidos a procesos de extinción de dominio.


 

Bravo fue nombrada presidenta de la SAE mediante el Decreto 1255 del 19 de agosto de 2026, después de una trayectoria que incluyó más de ocho años en la Fiscalía General de la Nación y cargos como fiscal y directora seccional de fiscalías.


 

La controversia tomó fuerza luego de que se conociera que la SAE deberá ejecutar la devolución de siete bienes relacionados con una empresa vinculada a Saab, después de que el Tribunal Superior de Medellín confirmara que la Fiscalía no logró demostrar el origen ilícito de esos activos dentro del proceso de extinción de dominio. Entre las propiedades se encuentra una mansión ubicada en el sector de Riomar, en Barranquilla, valorada en alrededor de $28.000 millones.


 

El fallo judicial y la posterior confesión de Saab en Estados Unidos han generado preguntas públicas, aunque jurídicamente se trata de procesos diferentes. En septiembre, Saab se declaró culpable en una corte federal estadounidense de conspiración para lavar dinero y acordó entregar US$195 millones a las autoridades de ese país. Sin embargo, esa declaración ocurrió después de la decisión colombiana sobre los siete inmuebles y no modifica automáticamente el fallo de extinción de dominio en Colombia.


 

¿Quién es Diana Patricia Bravo?


 

Bravo Vélez es abogada, especialista en Derecho Administrativo y Alta Gerencia, y cuenta con experiencia tanto en el sector público como privado. Antes de asumir la SAE trabajó durante más de una década en De la Espriella Lawyers, firma fundada por Abelardo de la Espriella, actual presidente de Colombia.


 

Su relación profesional con la firma y su participación previa en asuntos relacionados con Saab son precisamente los elementos que han puesto bajo escrutinio su llegada a la SAE, particularmente porque esta entidad administra, comercializa y monetiza bienes incautados o sometidos a procesos de extinción de dominio.


 

El debate sobre los posibles impedimentos


 

El caso plantea una pregunta que deberá resolverse conforme a las reglas jurídicas aplicables a los conflictos de interés y los impedimentos: ¿qué mecanismos de transparencia deben operar cuando un funcionario que anteriormente representó intereses privados relacionados con determinados bienes pasa a dirigir la entidad estatal encargada de administrar esos mismos activos?


 

La existencia de un antiguo vínculo profesional, por sí sola, no demuestra una actuación irregular. Sin embargo, la situación ha generado cuestionamientos públicos precisamente por la coincidencia entre la trayectoria profesional de Bravo, su llegada a la SAE y la decisión judicial que ordenó restituir los siete inmuebles.


 

Los bienes de la mafia y la posición política


 

El debate también contrasta con una posición que ha sido defendida públicamente desde sectores políticos: que los bienes provenientes de actividades criminales deben tener una destinación social y beneficiar a campesinos, víctimas, universidades públicas y organizaciones productivas.


 

Desde esa perspectiva, la discusión no se limita al caso Saab, sino que toca una pregunta más amplia sobre el manejo de los activos que llegan a manos del Estado mediante procesos de extinción de dominio: ¿quién debe administrarlos, bajo qué controles y con qué garantías de independencia frente a los antiguos propietarios o sus representantes legales?


 

En este caso, la restitución de los siete bienes no obedece a una decisión personal de la presidenta de la SAE. Se produce porque la justicia colombiana determinó que no estaban acreditados los requisitos para extinguir el dominio sobre esas propiedades.


 

La otra controversia en Barranquilla


 

La gestión de Bravo también quedó relacionada recientemente con una actuación de la Fiscalía en Barranquilla, aunque se trata de un asunto distinto. El 27 de septiembre de 2026, la Fiscalía realizó un allanamiento en la sede de Activos por Colombia, operador comercial de la SAE, después de una denuncia de la nueva administración sobre una posible manipulación de sistemas y eventual eliminación u ocultamiento de información institucional.

La diligencia fue realizada por la Fiscalía 9.ª Especializada de la Estructura de Apoyo, con participación del CTI y acompañamiento de la Procuraduría. Los equipos incautados quedaron sujetos a análisis forense para determinar si existieron conductas delictivas y establecer eventuales responsabilidades.


 

Hasta ahora, no encontré fuentes confiables que acrediten la afirmación de que Diana Patricia Bravo, en su época como fiscal, haya ordenado allanamientos a tres sedes del Pacto Histórico durante la segunda vuelta presidencial. Por esa razón, ese señalamiento no debería presentarse como un hecho confirmado en una noticia sin documentos o fuentes adicionales que lo sustenten.


 

El caso deja sobre la mesa una discusión que trasciende los nombres de Saab, Bravo y De la Espriella: la necesidad de que la administración de los bienes sometidos a extinción de dominio esté acompañada de controles de transparencia, reglas claras sobre impedimentos y plena trazabilidad de las decisiones que afectan activos de alto valor económico.