Carlos Caicedo reapareció en Bogotá con declaraciones explosivas contra el presidente Gustavo Petro durante una rueda de prensa ante los principales medios nacionales. El exgobernador aseguró que Petro “no ha hecho nada por el Magdalena” y que las obras ejecutadas en el departamento son mérito exclusivo de su gestión, al tiempo que lanzó una grave acusación política: afirmó que el jefe de Estado estaría fraguando desde hace meses la aniquilación de su movimiento Fuerza Ciudadana para dejarlo muerto políticamente, afirmación para la cual —hasta el momento— no presentó pruebas.
En medio de ese escenario, Caicedo anunció que impulsará un “frente amplio del pueblo” con el objetivo de competir en las elecciones legislativas de marzo y obtener curules en Cámara y Senado para su movimiento, dejando fuera de la disputa —según él— al presidente Petro, al Pacto Histórico y al Frente Amplio.
El líder de Fuerza Ciudadana también sostuvo que el Magdalena ha sido “castigado deliberadamente” por el Gobierno Nacional al negarle asignaciones presupuestales y la continuidad de proyectos claves. Según Caicedo, esta supuesta retaliación política habría frenado el desarrollo de sectores estratégicos como salud, educación y vías terciarias, pese a las solicitudes enviadas desde la administración departamental. Sin embargo, la Presidencia no se ha pronunciado frente a estas acusaciones, y sectores políticos ven en el discurso del exgobernador un movimiento electoral más que una denuncia sustentada.
La rueda de prensa se convirtió en una plataforma de relanzamiento político de Caicedo, quien llegó acompañado de varios dirigentes de su movimiento y voceros sociales, insistiendo en que “el pueblo debe recuperar su voz” ante lo que llamó un intento de “centralizar el poder político desde la Casa de Nariño”.
A su vez, convocó a organizaciones comunitarias y líderes alternativos a sumarse a su proyecto para “defender la democracia en las urnas” en 2025. Analistas consideran que esta confrontación directa con el presidente Petro marca un nuevo capítulo en la fractura entre los sectores progresistas del país y anticipa una contienda electoral cargada de tensiones dentro de la misma orilla ideológica.