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‘Bendito Menor’ se llevó miles de secretos a la tumba: era una pieza clave que podría haber llevado hasta otros cabecillas

‘Bendito Menor’ se llevó miles de secretos a la tumba: era una pieza clave que podría haber llevado hasta otros cabecillas

Han pasado varios días desde la muerte de Ariel ‘Bendito Menor’, quien fue abatido durante un operativo adelantado por personal de inteligencia de la Policía Nacional en una vivienda de Riohacha, La Guajira. Sin embargo, el hecho sigue generando interrogantes entre quienes conocen el accionar de las estructuras criminales que operan en esta zona del Caribe colombiano.


 

Uno de los principales interrogantes gira precisamente en torno a la información que ‘Bendito Menor’ habría podido entregar de haber sido capturado con vida. Por su presunta posición dentro de la estructura criminal, pudo haber tenido conocimiento sobre rutas, contactos, negocios ilícitos y, especialmente, sobre otros cabecillas que permanecen en las sombras y cuya verdadera dimensión dentro de estas organizaciones aún no estaría plenamente establecida por las autoridades.


 

Su eventual testimonio también habría podido aportar pistas sobre presuntos narcotraficantes con los que estas estructuras tendrían vínculos en la región Caribe, así como sobre las personas que, presuntamente, facilitarían el ingreso y salida de cargamentos de droga por La Guajira. De igual manera, podría haber entregado información sobre los máximos responsables de las redes de extorsión que operan en distintos puntos del departamento y otras zonas del Caribe.


 

Por eso, más allá de su muerte, quedan preguntas que difícilmente tendrán respuesta inmediata: ¿quiénes estaban realmente detrás de ‘Bendito Menor’? ¿Quiénes daban las órdenes? ¿Quiénes financiaban sus operaciones? ¿Y qué otros cabecillas continúan operando tras las sombras sin ser plenamente identificados?


 

Con ‘Bendito Menor’ también pudieron haberse ido a la tumba miles de secretos sobre el funcionamiento interno de estas organizaciones. Información que, de haber sido obtenida mediante una captura y posterior interrogatorio dentro del debido proceso, eventualmente habría podido convertirse en una herramienta para avanzar contra otros integrantes de estas estructuras criminales.


 

Ahora las autoridades tendrán que reconstruir ese rompecabezas por otras vías: interceptaciones, seguimientos, fuentes humanas, análisis financiero y labores de inteligencia que permitan establecer quiénes ocupan los espacios de poder que quedaron al descubierto tras su muerte. Porque una cosa es abatir a una pieza visible y otra muy distinta llegar hasta quienes, desde las sombras, continúan moviendo los hilos del crimen en La Guajira y el Caribe colombiano.