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300 familias caficultoras al borde de la quiebra por culpa del alcalde Fernández y gobernadora Guerra: la vía del abandono que amenaza la cosecha en la Sierra Nevada

Campesinos de las veredas Bajo Agua Linda y Agua Linda Medio denuncian presuntos incumplimientos de la Alcaldía y la Gobernación del Magdalena. Aseguran que, mientras las reuniones y los compromisos se repiten, la única vía para sacar sus productos continúa deteriorándose y la cosecha de café corre peligro.


 

La paciencia de los campesinos caficultores de la Sierra Nevada de Santa Marta parece estar llegando a su límite. En las veredas Bajo Agua Linda y Agua Linda Medio, cerca de 300 familias aseguran estar al borde de una grave crisis económica por el deterioro de la única vía que les permite transportar sus cosechas y llevar el sustento a sus hogares.


 

El panorama es preocupante: los productores temen perder buena parte de su cosecha de café porque las condiciones de la carretera dificultan el traslado del grano hacia los puntos de comercialización. Para estas familias, el café no es un negocio secundario ni una actividad complementaria; representa su principal fuente de ingresos y el resultado de meses de trabajo en el campo.


 

¿De qué les sirve producir si no tienen cómo sacar la cosecha? Esa es la pregunta que hoy se hacen los campesinos, quienes sienten que sus necesidades siguen sin recibir una respuesta efectiva de las autoridades responsables de atender la infraestructura rural.


 

Reuniones, promesas y una carretera que sigue deteriorándose


 

Los productores responsabilizan políticamente al alcalde Luis Fernández y a la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, por lo que consideran una cadena de incumplimientos frente a las intervenciones viales que, según denuncian, se han anunciado para la zona.


 

De acuerdo con los campesinos, las mesas de trabajo y los compromisos institucionales no se han traducido en soluciones concretas que les permitan recuperar la transitabilidad de la carretera. Mientras las conversaciones avanzan sobre el papel, aseguran que la vía continúa en malas condiciones y que el tiempo juega en su contra.


 

La preocupación aumenta porque la cosecha no espera los tiempos de la burocracia. Cada día que pasa sin una solución efectiva representa un riesgo para la comercialización del café y para la estabilidad económica de cientos de hogares rurales.


 

El abandono de las vías rurales también golpea el bolsillo campesino


 

La crisis denunciada no se limita a las dificultades de movilidad. Cuando una carretera se vuelve prácticamente intransitable, transportar los productos puede convertirse en una operación costosa, complicada y, en algunos casos, inviable.


 

Los campesinos advierten que están expuestos a perder el fruto de su trabajo, con consecuencias para sus familias y para la economía de la zona. La falta de condiciones adecuadas para sacar la producción amenaza con convertir una temporada de cosecha en un periodo de pérdidas.


 

La situación también pone sobre la mesa una pregunta incómoda para las administraciones municipal y departamental: ¿qué seguimiento se les ha hecho a los compromisos adquiridos para mejorar las vías terciarias y qué resultados concretos pueden mostrarles hoy a estas comunidades?


 

Los campesinos exigen hechos, no más compromisos


 

Los habitantes de Bajo Agua Linda y Agua Linda Medio reclaman una intervención urgente que permita recuperar la vía y garantizar la salida de la cosecha. También esperan respuestas claras sobre los compromisos anunciados, los recursos destinados y los plazos previstos para ejecutar las obras.


 

Mientras tanto, cerca de 300 familias temen que la falta de soluciones termine golpeando directamente su patrimonio y su capacidad de sostenerse con el trabajo agrícola.


 

La denuncia deja una realidad difícil de ignorar: cuando una vía rural colapsa, no solamente se deteriora una carretera; también se pone en riesgo el sustento de quienes dependen de ella.


 

Ahora, los campesinos esperan que la Alcaldía y la Gobernación respondan a sus reclamos y expliquen qué medidas concretas adoptarán para evitar que la cosecha de café termine convertida en pérdidas para las familias de la Sierra Nevada.


 

Porque para quienes viven del campo, una reunión sin resultados no saca un solo grano de café de la montaña.