Un hombre de 57 años, identificado como Nurdin, murió tras ser atacado por una pitón de unos siete metros en la aldea de Buangin, en Luwu Oriental (Indonesia). El granjero regresaba en motocicleta junto a su esposa cuando el enorme reptil salió de forma repentina entre la maleza, provocando que ambos cayeran al suelo. El impacto dejó al agricultor malherido, situación que la serpiente aprovechó para envolverlo con su potente musculatura.
Mientras Nurdin luchaba por respirar, su esposa, Fatmah, intentó desesperadamente liberarlo, pero la fuerza del animal superó cualquier esfuerzo. Sus gritos alertaron a los vecinos, quienes llegaron armados con machetes y se vieron obligados a cortar a la pitón para apartarla del cuerpo del hombre. Aunque lograron retirarla, ya no presentaba signos vitales cuando llegaron los servicios de emergencia.
El caso reaviva la alarma en las zonas rurales de Indonesia, donde la presencia de pitones gigantes sigue siendo un riesgo latente. En julio, otro agricultor de 63 años fue hallado sin vida dentro del estómago de una pitón de 8,5 metros en la aldea de Majapahit, lo que refuerza el temor de las comunidades que conviven a diario con estos reptiles.