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Centenares de cadáveres y olores fétidos y putrefactos yacen en las calles producto de la tragedia natural que azotó a Venezuela

La tragedia que golpea a Venezuela tras los devastadores terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 continúa dejando escenas desgarradoras. En La Guaira, considerada la zona cero del desastre, el aire comienza a impregnarse de un fuerte olor a putrefacción debido a los cuerpos que permanecen sepultados bajo los edificios colapsados. Hasta el momento, el balance preliminar asciende a 920 fallecidos y 3.360 heridos, mientras cientos de familias siguen esperando noticias de sus seres queridos.


 

La magnitud de la emergencia ha superado la capacidad de respuesta de las autoridades. Habitantes de sectores como Playa Grande denuncian que la ayuda humanitaria aún no llega, mientras los propios vecinos intentan remover los escombros para rescatar sobrevivientes y recuperar los cuerpos de las víctimas. Entre los edificios destruidos aún pueden observarse partes de personas atrapadas, en medio del dolor y la desesperación de quienes permanecen en el lugar.


 

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana mantiene un amplio despliegue en la zona para apoyar las labores de rescate y garantizar la seguridad. Sin embargo, el drama humanitario se intensifica con el paso de las horas, mientras el temor por nuevos derrumbes y la necesidad urgente de insumos médicos, alimentos y equipos de protección siguen marcando el panorama en una de las peores tragedias que ha vivido el país.