La más reciente encuesta nacional de Invamer dejó un mensaje contundente en el escenario político: Carlos Caicedo no logró consolidarse frente al petrismo, y su decisión de mantenerse al margen de una convergencia más amplia dentro de ese sector terminó pasándole factura. Con apenas 0,7 % de intención de voto, el exgobernador quedó relegado a una posición marginal en la carrera por la Presidencia.
El resultado contrasta de manera drástica con el desempeño del senador Iván Cepeda, quien, según la misma medición, alcanza más del 43 % de respaldo ciudadano, posicionándose como el líder indiscutible dentro del espectro progresista y uno de los principales protagonistas de la contienda nacional. La diferencia no solo es amplia: es políticamente significativa. Mientras Cepeda concentra el voto de opinión en su sector, Caicedo aparece con un registro que evidencia un bajo nivel de reconocimiento y respaldo en el escenario nacional.
Incluso frente a su máximo contradictor ideológico, Abelardo de la Espriella, quien marca alrededor del 23 %, Cepeda mantiene una ventaja de doble dígito que lo consolida en la delantera. El contraste es aún más marcado cuando se compara ese 23 % con el 0,7 % obtenido por Caicedo, cifra que lo deja prácticamente fuera del radar competitivo en esta etapa de la campaña.
Analistas políticos consideran que la fragmentación interna y la negativa a construir alianzas dentro del bloque afín al Gobierno pudieron incidir en este resultado. Lo cierto es que la encuesta refleja, por ahora, un escenario en el que el liderazgo del petrismo se concentra en Cepeda, mientras que otras aspiraciones no logran despegar.
Con estos números sobre la mesa, la carrera presidencial comienza a perfilarse con claros favoritos y con candidatos que enfrentan el reto de replantear su estrategia si aspiran a mantenerse vigentes en la disputa nacional.