Este lunes cerró el plazo en la Registraduría Nacional para que partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos confirmaran su participación en las consultas interpartidistas del próximo 8 de marzo, de cara a las elecciones presidenciales. La gran sorpresa de la jornada fue la decisión de Carlos Caicedo, exgobernador del Magdalena, candidato por firmas y máximo líder del movimiento Fuerza Ciudadana, de desistir definitivamente de su intención de ir a consulta, lo que lo deja como el gran perdedor del proceso.
Caicedo había anunciado hace apenas once días su propósito de liderar una consulta de la izquierda no petrista, un movimiento que fue leído en el escenario político como un intento por fragmentar y dividir el bloque de izquierda. En esa apuesta lo acompañaban Luis Carlos Reyes, exministro de Comercio del actual gobierno, y Jaime Araújo, exmagistrado de la Corte Constitucional. El exmandatario departamental se mostraba como el más fuerte del grupo, tras haber presentado 2,6 millones de firmas para respaldar su aspiración presidencial. Sin embargo, la iniciativa no prosperó y terminó en un retiro silencioso pero contundente.
La salida de Caicedo no fue la única. En total, nueve fuerzas políticas desistieron de participar en las consultas. Algunos ya lo habían anunciado previamente, como los partidos Liberal, Cambio Radical y Conservador. A ellos se sumaron la Liga de Gobernantes Anticorrupción, Demócrata Colombiano, Colombia Renaciente y Colombia Justa Libres, además de dos grupos significativos de ciudadanos.
Con este panorama, el país tendrá finalmente dos consultas presidenciales el próximo 8 de marzo. Por un lado, el Pacto Amplio, integrado por Roy Barreras, Iván Cepeda, Camilo Romero y Daniel Quintero. Por el otro, la llamada “Gran Consulta” de centroderecha, conformada por Paloma Valencia (Centro Democrático), Juan Manuel Galán (Nuevo Liberalismo) y los aspirantes por firmas David Luna, Juan Daniel Oviedo, Mauricio Cárdenas, Aníbal Gaviria y Daniel Palacios.
La decisión de Caicedo de bajarse de la consulta marca un duro revés político para quien aspiraba a jugar un papel protagónico en la contienda presidencial. Su retiro no solo evidencia el fracaso de su estrategia para dividir la izquierda, sino que lo deja, en este cierre de inscripciones, sin escenario de competencia y fuera del tablero principal de las consultas presidenciales.