La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) enfrenta un nuevo remezón institucional. Carlos Carrillo presentó su renuncia a la dirección de la entidad luego de haber sido suspendido provisionalmente por la Procuraduría General de la Nación por una presunta participación en política.
La dimisión fue radicada ante el Gobierno Nacional y ahora queda en manos del presidente Gustavo Petro decidir si la acepta de manera formal. Mientras tanto, Carrillo continuará afrontando el proceso disciplinario abierto en su contra.
La suspensión preventiva fue ordenada por la Procuraduría tras considerar que el funcionario habría intervenido indebidamente en el actual debate electoral. La investigación surgió luego de varias declaraciones públicas en las que Carrillo defendió al presidente Gustavo Petro frente a cuestionamientos sobre una supuesta injerencia en la campaña presidencial.
La controversia aumentó cuando el entonces director de la UNGRD lanzó fuertes críticas contra uno de los candidatos que disputará la segunda vuelta presidencial. Sin mencionarlo directamente, Carrillo advirtió sobre el avance de lo que calificó como un “proyecto abiertamente fascista”, declaraciones que terminaron provocando la actuación del organismo de control.
Carrillo había llegado a la dirección de la UNGRD con la tarea de recuperar la confianza en la entidad tras el escándalo de corrupción que sacudió al organismo durante la administración de Olmedo López. Su gestión estuvo marcada por una postura crítica frente a varias decisiones del Gobierno y por constantes enfrentamientos con distintos sectores políticos.
Entre los episodios más recordados figura su rechazo al nombramiento del exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, como superintendente de Salud, así como sus recientes diferencias con Angie Rodríguez, directora del Fondo Adaptación. Ambos protagonizaron un cruce de acusaciones sobre presuntos manejos administrativos y políticos dentro de las entidades.
Las tensiones internas llegaron a tal punto que el presidente Petro había insinuado públicamente la posibilidad de realizar cambios en esos cargos, aunque las restricciones de la ley de garantías electorales habrían frenado cualquier decisión inmediata.
Con su renuncia, Carrillo cierra un capítulo al frente de una de las entidades más golpeadas por los escándalos de corrupción en los últimos años. Ahora, el futuro de la UNGRD y la definición sobre quién asumirá su dirección quedan en manos del Gobierno Nacional.